
En los últimos años, los estudios del español de Canarias en su vertiente diacrónica han arraigado de modo manifiesto y proporcionan interesantes hallazgos y conclusiones sobre los comportamientos y los usos de la lengua en los periodos precedentes, de manera especial en los siglos XVIII y XIX. Estas contribuciones han venido a completar de forma significativa las escasas referencias que se han tenido tradicionalmente sobre el español canario más temprano, orientadas exclusivamente hacia la parcela del léxico y diseminadas, en su mayoría, en obras de carácter histórico, etnográfico, literario y científico. A este conocimiento ha contribuido de forma particular la progresiva disponibilidad de la documentación manuscrita, señaladamente la decimonónica, que ha permitido el manejo de un amplio conjunto de datos de gran valor para el análisis. Como ilustración de las posibilidades que estos textos ofrecen se estudia una fuente manuscrita palmera de 1815.