
Las posiciones teóricas más idealizadas presentan a las lenguas como estructuras abstractas y monolíticas y, por tanto, como entidades que funcionan al margen de los hablantes que las usan. Las posturas más realistas, en cambio, defienden que las lenguas no son más que instrumentos que los hablantes de una comunidad adaptan a sus necesidades comunicativas en un entorno fundamentalmente social y cultural. En este artículo se aplican algunas de estas últimas tesis al análisis del léxico en la localidad grancanaria de La Aldea de San Nicolás.