
Algunos dialectólogos rechazan la idea de considerar un dialecto a la modalidad lingüística hablada en Canarias. Las razones esgrimidas para apoyar esta posición son dos: dicha modalidad geográfica no tiene rasgos lingüísticos propios, a la vez que se caracteriza por una gran variabilidad interna. En este artículo se analizan ambos argumentos y se proponen otros que defienden la posición contraria, esto es, que la variedad regional canaria sí puede ser considerada un dialecto.